A la casa de las palabras, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las lamieran.
Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido.
En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...

hace ya más de 3 meses que este blog ha sido olvidado.
ResponderEliminar“En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira
todo es según el color
del cristal con que se mira”.
--> Ramón de Campoamor
este blog no fue olvidado hace 3 meses, las publicacines mas recientes que fueorn exactamente 5 fueron borradas por que hay veces que a uno no le gusta lo que publica (asi no sea de uno) quizas los sentimientos vayan cambiando y a uno no le guste verlo a diario registrado en el blog lo que paso o dejo de suceder, pero si cada 3 meses me encontraré comentarios tuyos por ausencia de publicaciones, entonces dejare de escribir mas seguido para ver si tanto vos como yo volvemos a escribir y a comentar por esta pagina.
ResponderEliminarmuchas gracias por el comentario señor.
a mi me gusta el cristal amarillo.